Peñíscola está considerada como uno de los pueblos más bonitos del mundo y esconde muchos rincones que ofrecen una gran variedad de alicientes. Visitar Peñíscola con niños es una muy buena idea, porque hay rincones que son ideales para que los peques disfruten de una de las poblaciones más interesantes de la provincia de Castellón.

Las playas de Peñíscola ya son uno de los principales argumentos para visitar la población. La Playa Sur, más pequeña y recogida, y la Playa Norte, que conecta Peñíscola con Benicarló son lugares ideales para descubrir las bondades del Mediterráneo.

Servicios, zonas de juego y muchas actividades para disfrutar de la playa están a su disposición en estas dos estupendas playas con bandera azul. Pero Peñíscola es mucho más que sus excelentes playas y los niños pueden disfrutar de la población también en el casco histórico.

El Casco Histórico de Peñíscola

La subida al Castillo de Peñíscola desde la Puerta de San Pedro o del Papa Luna permite ir ascendiendo por las murallas junto al mar. Por este camino se puede descubrir el Bufador, una abertura natural que llega hasta el mar. Una gruta natural hace entrar el agua hasta el Bufador, provocando un sonido muy característico. En momentos en que el mar está encrespado, el agua surge a presión por el Bufador, creando una imagen espectacular.
Un poco más arriba está el Museo del Mar, donde los niños y los mayores pueden encontrar objetos y maquetas relacionados con el ambiente marinero de la población. Siguiendo la subida se llega hasta la Casa de las Conchas, que tiene toda la fachada cubierta con conchas y hasta un caparazón de tortuga.

La ascensión continúa, sumergiéndose por las empinadas calles de Peñíscola o por unas escaleras hasta el faro. Las vistas desde allí son fantásticas y muy recomendables.

Junto al faro está la oficina de venta de entradas para el Castillo de Peñíscola, que es otra de las visitas indispensables de Peñíscola. En la fortaleza se pueden las dependencias del Papa Luna, incluyendo sus dependencias particulares y las zonas comunes. Muchas de estas habitaciones cuentan con elementos audiovisuales que permiten recrear mejor la época de esplendor de la fortaleza.

Los niños podrán disfrutar de una de las fortalezas mejor conservadas del Mediterráneo castellonense y maravillarse ante las vistas que ofrece desde la zona más alta, junto al campanario de la Iglesia de Santa María, junto al propio castillo.

Al bajar del castillo es visita obligada la entrada en los Jardines de Artillería, ya que la entrada va incluida con la del castillo. Los jardines se extienden a los pies de la fortaleza y durante los meses estivales cuentan con exhibiciones de cetrería. Las aves, criadas en cautividad y cuidadas por especialistas, realizan vuelos de exhibición y son uno de los grandes alicientes para disfrutar de este espectáculo.

Para volver a la zona de las playas, se puede optar por bajar por el Portal Fosc, una de las puertas originales de acceso al casco histórico. También se puede dejar un rato para pasear por las calles del Casco Histórico, que ofrece muchas sorpresas, en forma de rincones poco conocidos y muy curiosos.

Visitar la Sierra de Irta con niños

Además, Peñíscola está ubicada en el Parque Natural de la Sierra de Irta, donde hay una extensa red de rutas de senderismo, con distintas dificultades para disfrutar tanto solos como con niños. El paseo hasta la Torre de Irta es un buen aliciente para que los más pequeños disfruten de la naturaleza de este Parque Natural de la Sierra de Irta, encontrando muchas pequeñas calas durante el camino hasta la Torre.

Hay muchos motivos para visitar Peñíscola con niños y estamos convencidos de que es una de las mejores visitas para hacer en familia.