Peñíscola es una de las poblaciones más bonitas de la provincia de Castellón y que tiene un buen número de lugares mágicos e interesantes que nos vamos encontrando a medida que paseamos por sus calles. En una de las que suben hasta el acceso del Castillo del Papa Luna encontramos el Bufador. Se trata de la calle Sáiz de Carlos, que sube desde la base del peñón, entrando por la Puerta de San Pere y llega hasta la puerta del Castillo del Papa Luna.

El Bufador de Peñíscola es un accidente geológico que conecta una abertura que se abre en pleno casco histórico, en una de las paredes de piedra que sujetan las casas encaladas de la zona con una cueva que se abre en la base, por la que entra el mar Mediterráneo y hace que el sonido ascienda por ella y produzca un murmullo continúo que se puede escuchar en la parte superior.

El Bufador de Peñíscola conecta el casco histórico con el mar Mediterráneo

Cuando el Mediterráneo está algo más movido y se agita, el sonido que surge por el Bufador se incrementa e incluso puede suceder que el agua ascienda por el conducto y salga de manera violenta por él, mojando la calle y provocando un sonido muy fuerte.

Los vecinos de este especial rincón ya están acostumbrados a las peculiaridades del Bufador de Peñíscola, por lo que no solo lo miran con normalidad, sino que disfrutan de estos momentos en los que el Mar Mediterráneo que baña las playas de Peñíscola sube hasta el peñón y lo deja todo mojado salado por la fuerza de los embites de las olas.

El Bufador de Peñíscola está situado en un callejón sin salida muy cerca del Museo del Mar, a la que se accede por una entrada en la calle. Desde esta calle también se puede ver de manera más elevada gracias a una barandilla que da acceso visual al Bufador.