Las playas de Castellón son lugares donde apetece perderse y disfrutar de una costa repleta de actividades y lugares donde poder sentirse bien. Al llegar la primavera y el verano, las playas de Castellón ofrecen espacios para tomar el sol, disfrutar del mar Mediterráneo y de las largas lenguas de arena donde poder disfrutar del tiempo libre.

Pero hay quien prefiere disfrutar de una jornada de playa más tranquila y relajada, sin tener demasiados vecinos de toalla. Para quien quiera pasar su tiempo libre en una playa más tranquila y sin las aglomeraciones que tienen las grandes playas de la provincia, hay otras alternativas.

Playas pequeñas en Castellón para disfrutar a lo grande

Entre las poblaciones de Benicàssim y Oropesa del Mar podemos encontrar unas pequeñas calas, en las que no hay arena fina, ni los servicios que encontramos en el resto de playas de la provincia, pero que ofrecen otras bondades que nos permitirá pasar una jornada de playa distinto y más cerca de la naturaleza.

La playa de la Renegà es este conjunto de pequeñas calas, muchas de ellas compuestas por piedra y rocas, en las que no se puede ver a una gran cantidad de personas disfrutando de las bondades de este apartado lugar.

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Para acceder a la playa de la Renegà se ha de ir por la Vía Verde, el espacio que antes ocupaba la vía de la línea de ferrocarril entre Castellón y Barcelona. Hoy es un recorrido espectacular junto al Mediterráneo y que ofrece el mejor acceso hasta este emplazamiento.

La entrada está a mitad camino entre ambas poblaciones, entre la Torre Colomera y la Torre de la Corda. Se llega a la playa de la Renegà por una senda que se abre por los pinos. Se puede disfrutar de estas calas, que no tienen un gran tamaño y pese a ello, no suelen estar llenas.

Junto a las calas discurre una senda que se adentra en los pinares que se levantan a escasos metros del mar. Allí se puede encontrar una abundante sombra, que ayuda a refrescarse en los momentos más sofocantes del verano. En otras épocas, puede ser el lugar ideal para almorzar o retirarse para comer huyendo del castigo del sol.

La senda entre los pinos lleva a los pies de la Torre de la Corda, que pone fin a este sendero que permite disfrutar de una playa pequeña, de calas recogidas y repletas de momentos maravillosos durante los días de verano.