La provincia de Castellón tiene alguna de las mejores playas de la Comunidad Valenciana. Playas muy bien equipadas con todos los servicios necesarios para disfrutar de una jornada interesante y divertida. Pero, a veces, nos apetece tener otra experiencia en la playa, visitar algún rincón diferente donde podamos escapar de esa aglomeración de gente que ocupa las principales playas.

Tanto Castellón como otras poblaciones de la provincia cuentan con playas más pequeñas y con menos visitantes, aunque esto también puede no ser lo que se está buscando. Para esos momentos en los que se busca una tranquilidad que no se puede encontrar en las playas más conocidas y masificadas, Castellón tiene también una gran oferta de pequeñas calas donde se puede disfrutar de la intensidad del mar casi, casi, en soledad.

El mayor número de pequeñas calas se encuentra en el Norte de la provincia. Si hablamos de pequeñas calas cercanas al núcleo urbano, de acceso fácil y con una ocupación casi inexistente, Vinaroz es una de las poblaciones más interesantes.

La población del Bajo Maestrazgo cuenta con 22 calas en la parte Norte, protegidas por pequeños acantilados y con la certificación de calidad medioambiental ISO 14001 otorgada por AENOR. Son calas limpias, listas para el baño y que tienen accesos fáciles, aunque no están masificadas y se puede llegar hasta ellas desde el casco urbano de Vinaroz andando.

En la parte Sur hay seis calas más, así que es una de las poblaciones más recomendables para disfrutar de estos lugares tan agradables. Un poco más al Sur nos encontramos con Peñíscola, que tiene la suerte de contar con la Sierra de Irta al lado.

En este Parque Natural hay varias calas, a las que se accede al Sur de la población. En el Parque Natural de la Sierra de Irta no solo encontramos la Torre Badum, sino que además se puede acceder de manera sencilla a las calas que se abren en este paraje natural. A varios kilómetros de Peñíscola, se puede encontrar una gran cantidad de calas que permiten alejarse de los miles de visitantes de la Ciudad del Mar y sentirse mucho más tranquilo que en las masificadas playas urbanas.

En Alcocebre también se pueden encontrar las Tres Playas, tres pequeñas calas separadas por rocas que invitan a disfrutar de la tranquilidad de una playa recogida y poco ocupada. Un poco más abajo encontramos Torre la Sal, la playa de Cabanes. Junto a esta playa se encuentra un espacio que no es una cala propiamente dicha, pero su ubicación y poca ocupación permite la práctica del nudismo, así que se puede estar completamente tranquilo y con la seguridad de que no existe una gran ocupación.

En Oropesa del Mar también se pueden encontrar dos pequeñas calas, la Cala del Retor y la Cala de Orpesa la Vella, ambas junto a la concurrida playa de la Concha. Se trata de dos pequeñas calas que tampoco están muy concurridas y que permiten estar en contacto con el mar de manera más pausada y sin la presencia masificada de turistas.

Bajando más hacia el Sur, encontramos La Renegà, una serie de calas de piedra entre esta población y Benicàssim que por sus características tienen una baja ocupación y donde se puede disfrutar del sol y de la costa virgen de una de las mejores zonas para descansar.

Es posible, eso sí, que en la época estival haya más ocupación de la esperada, pero aún así, estas pequeñas calas de Castellón son el refugio ideal para descansar y relajarse del mundanal ruido.

Compartir