En el Grao de Castellón no solo se pueden encontrar alguna de las mejores playas del litoral español, sino que cuenta también con una atracción muy especial. Se trata del Planetario de Castellón, una instalación que acerca las estrellas hasta el alcance de las manos. El Planetario del Grao de Castellón es el primer edificio de estas características que se construyó en la Comunidad Valenciana, en el año 1991.

Lo primero que llama la atención sobre el Planetario del Grao de Castellón es su cúpula de 25 metros, que alberga la sala de proyecciones, aunque esa no es la única atracción que contiene este especia edificio que se alza junto a la Playa del Pinar.

Proyecciones astronómicas, exposiciones con la ciencia por bandera y el centro de interpretación de las Islas Columbretes son alguna de las ofertas del Planetario del Grao de Castellón

En el hall del Planetario del Grao de Castellón hay varias exposiciones. Destaca un Péndulo de Foucault, que permite demostrar la rotación de la Tierra y una primera sala de exposiciones. En ella se puede ver también una exposición sobre la ciencia, que cambia cada cierto tiempo.

En la parte inferior se puede ver una muestra de minerales extraídos de las distintas comarcas de Castellón, junto con algunos fósiles encontrados allí. Además, hay una interesante sala que explica qué son y qué se puede encontrar en las Islas Columbretes, el archipiélago que se encuentra a unas millas de la costa de Castellón y que se pueden visitar en cualquiera de los barcos que las visitan.

En la parte superior se encuentra la sala de proyecciones, donde se proyectan las películas astronómicas que conducen las estrellas hasta casi poder tocarlas. En los jardines de la parte exterior se puede encontrar la Hembra del Mar, una estatua forjada con el metal de barcos naufragados, creada por el escultor Ripollés. Incluso se puede experimentar la sorpresa que esconden las dos grandes antenas parabólicas que transmiten el sonido y que permite escuchar lo que dice la persona que está enfrente como si estuviera allí, pese a estar a una decena de metros de distancia.

Un rincón de cultura y magia en el Grao de Castellón que se puede visitar en un rato y que esconde muchas y agradables sorpresas.