El recorrido por las calles de Peñíscola es una auténtica maravilla que hace que encontremos rincones insospechados. Subiendo desde el Portal de San Pere encontramos el Bufador y también el Museo del Mar, que junto a la extensa oferta de restauración que se abre en esta calle que sube hasta el Castillo del Papa Luna de Peñíscola. 

Tras la visita al Museo del Mar, situado en el Baluarte del Rey, se puede continuar la subida hasta el castillo por las empinadas calles de Peñíscola. Unos metros más arriba se este pequeño pero interesante museo se encuentra la Casa de las Conchas, una construcción que se puede ver durante el recorrido y que tiene una fachada que inmediatamente llama la atención.

Una fachada recubierta de conchas construida como homenaje al mar

La Casa de las Conchas es obra de una familia de Peñíscola que se dedicó a invertir parte del dinero obtenido durante su trabajo como guías turísticos en los años 60 y 70. La familia compuesta por Timoteo, Justa y sus tres hijos, Agustín, Gloria y Joaquín pasaba por penurias económicas, hasta que comenzó la llegada de turistas a Peñíscola, por lo que Justa se ofreció como guía turística por el casco histórico.

Pronto consiguieron una buena cantidad de dinero para vivir y comenzaron a construir la que hoy se conoce como Casa de las Conchas. Tras edificar la casa, y para rendir un homenaje al mar que tanto disfrutaba Justa, decidieron romper con el encalado tradicional y comenzaron a colocar conchas en la pared de la vivienda.

Cambiaban estas conchas por tabaco, que ofrecían a los pescadores y pronto consiguieron cubrir toda la fachada con esta especial decoración, que ha perdurado hasta nuestros días y que representa uno de los puntos de interés de Peñíscola. Son muchos los turistas que se fotografían junto a esta espectacular fachada, símbolo ya de la población.