A lo largo de la costa castellonense se alzan varias torres de vigilancia, construidas durante los siglos XVI y XVII, la época en que los piratas moriscos asaltaban las poblaciones costeras de Castellón, causando abundantes daños y creando el caos en busca de botines. Burriana no era ajena a este tipo de ataques y por ello se construyó esta torre, que vigilaba el Mediterráneo frente a la población para evitar asaltos desde el mar.

Está situada en el Clot de la Mare de Dèu, en el Grao de Burriana, en la desembocadura del río Anna, por lo que estaba situada en un punto estratégico, que conducía hasta el pueblo. Hoy queda algo alejada de la zona más poblada y del puerto pesquero, ubicado a una distancia de unos dos kilómetros, pero en su momento era un punto estratégico y desde allí se controlaba toda la línea de costa.

Torre del Mar de Burriana

La Torre del Mar, torre defensiva de Burriana

La Torre del Mar es de construcción cuadrada y tiene una altura de catorce metros y dos plantas. Aunque fue edificada junto a la desembocadura del río Anna, se habilitó un pozo en su interior, que era capaz de abastecer de agua a los ocupantes y sus monturas en caso de asedio. Al principio, la guardia estaba compuesta por cuatro hombres, dos que patrullaban a caballo y dos que se quedaban en la torre vigilando. En el siglo XVII solo era un guardia el que quedaba de guarnición y avisaba con un disparo si se producía un ataque.

 

Hoy, la Torre del Mar es uno de los monumentos más importantes de Burriana, un vestigio de su pasado marinero, que hoy sigue siendo importante y aunque no se puede acceder a su interior, es muy visitada por los que disfrutan de las playas y el sol de Burriana.