Peñíscola es una de las poblaciones más turísticas de la provincia de Castellón, con una gran cantidad de motivos para resultar atractiva y emocionante para los visitantes. Además de sus encantos arquitectónicos, Peñíscola cuenta con una gran variedad de rutas de senderismo. Estas recorren parte de la Sierra de Irta, mostrando a los visitantes varios de los mágicos lugares que se abren en este paraje natural.

En este paraje por donde pasear es un auténtico placer, ya que se recorre la montaña, pero teniendo muy presente el mar junto a la ruta. Y en una de ellas se puede encontrar un vestigio de cuando la costa castellonense era atacada de forma sistemática por los piratas bereberes. La Torre Badúm está a unos seis kilómetros al Sur de Peñíscola y se levanta sobre un acantilado que tiene una altura de 97 metros.

Una torre levantada para vigilar las costas de Peñíscola y proteger a sus habitantes del ataque de los piratas

La Torre Badúm es una de las imágenes más reconocibles de la Serra d’Irta y una de las más emblemáticas fortificaciones defensivas de la costa de Castellón. Se construyó en 1554 y desde ella se puede tener una excelente vista del Mar Mediterráneo. Desde lo alto de la torre se oteaba el horizonte y se podían ver las embarcaciones sarracenas que se acercaban a la costa.

No encontrarás ninguna puerta en la TorreBadúm, ya que el acceso se realizaba a través de la ventana, desde donde el interior se sacaba una escalera que permitía subir hasta la torre. Esto mejoraba su seguridad y permitía que la escasa guarnición, dos o tres soldados, estuvieran a salvo. Se comunicaban con las fortificaciones cercanas, como la de Peñíscola, a través de fuegos.

El entorno de la Torre Badúm es ideal para practicar el senderismo y conocer un poco mejor la Sierra de Irta, disfrutar de sus acantilados y las pequeñas calas que se abren en el camino que va desde Peñíscola hasta la Torre Badúm. Hoy en día, además, es el símbolo de una conocida cerveza artesanal a la que, además, da el nombre.