La comarca del Maestrazgo está compartida por Castellón y Teruel y se integra perfectamente en las dos provincias. Se trata del interior de la provincia de Castellón y en ella se encuentran alguno de los lugares más mágicos de ambas provincias. Allí se encuentra Zorita, una pequeña población que esconde en su término municipal el Santuario de la Virgen de Balma, que tiene una de las leyendas más oscuras de la provincia y que es un lugar para visitar.

El Santuario de la Virgen de Balma está ubicado a 3 kilómetros de la población y destaca porque está enclavado en un refugio de piedra, en la ladera de una montaña. La vista del Santuario impresiona, ya que parece que surja de la misma piedra, mostrando una construcción que cuenta con una larga e interesante historia.

El Santuario de la Virgen de Balma surge de la roca de la montaña y su emplazamiento data de antes del siglo XIV

El Santuario de la Virgen de Balma está en el Camino de Santiago de Castellón y su historia cuenta que ha sido, durante siglos, un lugar al que acudían los “endemoniados” y “poseídos” para ser liberados de la presencia del demonio y sus secuaces. Las palabras del sacerdote y determinados ritos de exorcismo conseguían que se aliviaran los efectos de las posesiones.

Santuario de la Virgen de Balma, Zorita

Hasta hace muy poco, este tipo de ritos se seguían practicando en el Santuario de la Balma, por lo que ha quedado esta leyenda negra que lo ha convertido en uno de los lugares más misteriosos de Castellón. Fuera de estas tradiciones, se trata de un lugar que vale la pena visitar. Desde los angostos pasillos y las ventanas que se abren en la roca, se puede vivir con intensidad el ambiente de tranquilidad y sosiego que se respiran en él.

Originalmente se trataba de una serie de refugios y abrigos de roca que permitían a los primitivos habitantes de la zona vivir y refugiarse en ellos. Poco a poco, se edificó una primitiva ermita y en torno a ella fue creciendo el resto de edificios, que hoy conforman el Santuario de la Virgen de Balma. Uno de estos edificios era una hospedería, que hoy se ha convertido en un restaurante donde se pueden coger fuerzas para continuar con la visita al siempre interesante interior de Castellón.