No hay un plato más conocido en toda la provincia. La paella se convierte prácticamente siempre en el eje central de las celebraciones gastronómicas en cualquier fiesta que se precie. Da igual si se trata de la fiesta de un pueblo, la capital de La Plana o una simple reunión entre amigos. Una paella siempre se convierte en el centro de cualquier reunión para comer y ofrece una sobremesa siempre intensa y divertida.

La paella es la reina de las fiestas y son muchos los pueblos que tienen durante su semana festiva un día dedicado a ella. El Día de Paellas es uno de los más destacados en cualquier fiesta patronal y se convierte en día de visita obligada a la población festera.

En algunos casos, como es Benicàssim, el Día de las Paellas se ha convertido en una Fiesta de Interés Turístico Autonómico. Miles de personas acuden a celebrar junto a los benicenses sus fiestas grandes alrededor de las centenares de paellas que se cocinan en la calle. Tras la fiesta que supone la elaboración del plato, cada uno a su manera y siempre dándole el toque personal y sin olvidar la base tradicional, llega el momento de disfrutar de la paella y sobre todo, de una sobremesa que puede alargarse hasta bien entrada la tarde.

Otras poblaciones tienen platos diferentes, como es el caso de Les Calderes de Almazora, que es un arroz meloso elaborado en las tradicionales 22 calderas de bronce, pero el espíritu es el mismo: compartir todos un buen plato de arroz y la fiesta que gira a su alrededor.

Otra de las citas importantes y que reúnen a miles de personas son las Paellas de las Fiestas de San Pedro en el Grao de Castellón. Al igual que en el caso de Benicàssim, cientos de paellas se cocinan en la calle, haciendo que el Paseo Buenavista se convierta en una inmensa cocina al aire libre.

Las fiestas de San Pedro se celebran entre finales de junio y principios de julio, por lo que la climatología es más adecuada para estar en la calle. El Grao de Castellón se vuelca completamente en la elaboración de las paellas y todos están en la calle, disfrutando del sol del verano y la fiesta que se mueve alrededor de la persona que lleva a cabo la difícil labor de dar forma a nuestro plato más internacional y apreciado.

Las paellas, canónicas o ligeramente personalizadas, son un motivo más para pasarlo genial durante todo el año en nuestras fiestas, y estamos deseando tener una excusa para poder hacer una paella y compartirla con los amigos. ¡Buen provecho!

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