Zorita del Maestrazgo está situado a unos 20 kilómetros de Morella. A 3 kilómetros de distancia de la población se abre este sorprendente santuario, dedicado a la Virgen de la Balma. Y es que el Santuario de la Balma recibe su nombre del lugar donde está ubicado, una balma que se ha aprovechado para edificar la ermita. Una balma es una cueva alargada, que se aprovechó para edificar el Santuario.

En ese punto se cuenta que se apareció la Virgen a un pastor al que le faltaba un brazo. La aparición mariana señaló al pastor la existencia de una imagen de la Virgen que fue escondida allí en la época musulmana. No solo bajó a avisar a sus vecinos sobre este hecho, sino que también recuperó la funcionalidad del brazo. Ante este milagro, no se dudó en construir la capilla y la hospedería que hoy siguen en pie. Eso sí, sobre los restos de una capilla anterior que ocupaba el espacio anteriormente.

Obviamente, a lo largo de los años ambos edificios han sido modificados, ampliados y restaurados hasta llegar a tener el aspecto que tienen ahora. En la hospedería se puede disfrutar de un restaurante, aunque la puerta del Santuario está algo apartada.

Para llegar a ella hay que moverse por la piedra que forma la cueva, un pequeño paseo que ofrece unas vistas muy interesantes del río Bergantes. La puerta da acceso a una nave que aprovecha en parte la cueva natural, creando un espacio muy particular y atractivo.

La imagen se encuentra en un espacio delimitado por una verja de hierro forjado de año 1594. La Virgen no es la original del siglo XIV, ya que esta se perdió durante la Guerra Civil.

El Santuario de la Balma ha sido bastante mediática a causa de la leyenda negra que se le atribuye, de ser un lugar de la práctica de exorcismos y otras artes bastante oscuras. Realmente, se trataba de un lugar donde acudían los enfermos para pedir la intercesión de la Virgen, que ya hemos visto que obró un milagro con el brazo del pastor.

Con todo ello, se ha ganado una fama de lugar misterioso, cuando realmente es un Santuario muy luminoso, que vale la pena conocer y que esconde obras de arte y arquitectónicas bastante curiosas y bonitas.

La entrada es libre y se puede comer en la hospedería, lo que hace que la visita sea bastante completa y agradable.

UBICACIÓN

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