Todos lo hemos probado en alguna ocasión. Aunque es una variante típica de cualquier punto de España, no hay un carajillo que se pueda comparar con el carajillo de Castellón. Un vaso pequeño, de café, que presenta tres colores y que maravilla a cualquiera que llega a nuestra provincia y quiere terminar una comida, una cena o uno de nuestros almuerzos.

Una zona con el alcohol quemado debajo, el café en el medio y una capa de crema de café coronando el “cremaet”. A ver dónde son capaces de hacer semejante obra de arte cafetera fuera de Castellón.

Origen incierto, tradición castellonera

El carajillo no tiene un origen claro. Hay quien dice que proviene de la herencia de los soldados españoles en la Cuba colonial. Allí era normal tomar un buen café de la región regado con un poco de ron, también propio de Cuba, para conseguir un poco de “corajillo” antes de cada batalla. Un origen que tiene visos de ser muy real, pero hay otros.

En la Estación de Francia de Barcelona, los arrieros esperaban su turno de carga y pedían un café y una copa. Para ganar tiempo, pedían que se lo mezclaran en el mismo vaso con la frase “que ara guillo”, o sea, que se iban enseguida. La deformación de “caraguillo” dio lugar a “carajillo”.

Sea cual sea el origen del carajillo, está claro que el mejor lugar para disfrutarlo es la provincia de Castellón. Cada profesional de hostelería tiene su propia receta, aunque todo se basa en el licor quemado en parte antes de mezclarlo con el café.

El ron, coñac o cualquiera de los licores con que se quiera hacer se quema, junto con unos granos de café, cáscara de limón y un trozo de canela en rama. Mientras se remueve, el alcohol se quema y consume aportando un sabor más dulzón y agradable. Luego se añade el café y se sirve, bien caliente.

Hay quien sirve el carajillo de Castellón en el clásico vaso de café, donde se aprecia ese fuerte contraste de colores, mientras que otros optan por vasos de arcilla, que lo convierte en algo todavía más especial. Hay decenas de variedades y de hecho, muchas poblaciones de Castellón celebran concursos de elaboración de carajillos entre los bares del pueblo.

Otros pueblos han convertido el “cremaet” en una tradición y en Vinaròs se puede encontrar incluso una fuente que, en lugar de agua, ofrece esta especialidad a quien quiera probarla. Un día al año, en un lugar concreto, pero abrir el grifo y disfrutar de un “cremaet” es algo que no puede dejarse pasar.

La máquina de hacer carajillos

Y la inventiva, eso tan nuestro, ha hecho que incluso un inventor de la provincia haya patentado una máquina para hacer carajillos, que los remueve mientras se quema el licor. Una máquina que cada vez está más presente en los bares de Castellón y que se ha convertido en un espectáculo para los que se paran a mirar cómo se elabora uno de los cafés más populares de Castellón.

Jornadas y concursos de carajillos

Onda, la propia Castellón en fiestas de la Magdalena y otros pueblos cuentan con jornadas dedicadas al carajillo y concursos para elaborar el mejor carajillo de la provincia. Además, Castellón pondrá en marcha en breve “Amb Canella”, un concurso de carajillos que tendrá a varios bares y restaurantes de la capital como protagonistas.

Cartel concurso carajillo Amb Canella

Y no podemos olvidar las comunidades de consumidores de carajillos. Tanto Facebook, como “¿Dónde tomar un buen carajillo?” como Twitter e Instagram están llenas de imágenes de los mejores carajillos de la provincia, con la localización de los mejores sitios dónde disfrutar de un buen carajillo.

Si eres de Castellón, ya lo sabrás, pero si vienes de visita para disfrutar de la gastronomía de Castellón, no debe de faltar un buen carajillo de Castellón para poner punto y final a una buena comida o cena en Castellón.

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