¿Qué se puede encontrar en un pequeño pueblo del interior de Castellón que mueva a más de mil personas cada día? La respuesta es el arte. El arte callejero, además. Y es que Fanzara, un pueblo que apenas cuenta 280 habitantes, rebosa de arte. Hace unos años a alguien se le ocurrió que se podía dinamizar esta pequeña población con un festival de “grafittis” que utilizaría las paredes de varias viviendas y edificios municipales como lienzos para el arte de los distintos artistas que participaron en esa primera edición.

Este evento recibió el nombre de Museo Inacabado de Arte Urbano, MIAU, en su acrónimo, y ya ha celebrado varias ediciones. Los primeros artistas urbanos marcaron la línea a seguir y prepararon el camino para el resto de artistas que han ido decorando las fachadas de la población.

Curiosamente, todo el pueblo se ha volcado en la realización de este evento, que durante cuatro días de cada verano reúne a una veintena de pintores, algunos desconocidos, pero otros con un nombre internacional que son aplaudidos en Nueva York, Londres o Berlín.

En la edición de 2017 se ha añadido la oferta de otras disciplinas, como la escultura o la danza contemporánea. Se han realizado instalaciones y actuaciones de este tipo, acompañadas también de conciertos y actuaciones de DJs para animar la tranquila vida de un pueblo pequeño pero vibrante.

Además de las 1.000 personas que visitan Fanzara durante los cuatro días del MIAU, este permanece abierto y con un público que lo visita durante todo el año. Las calles de Fanzara son invadidas por centenares de personas que se acercan hasta la población del Alto Mijares y se animan a visitar una exposición permanente firmada por alguno de los nombres más relevantes del panorama del arte urbano.

Los artistas se alojan en las casas de los vecinos, creando una sinergia muy curiosa que permite que, año tras año, Fanzara sea el centro del arte urbano y el grafitti mundial.

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