Al Sur de Peñíscola se abren varias pequeñas calas que están libres de la masificación turística y que conservan el salvaje encanto de la naturaleza de la Serra d’Irta. Este conjunto de calas se extiende a lo largo de tres kilómetros, que se pueden recorrer por un sendero al que se debe acceder andando para disfrutar de toda la magia que transmite este especial rincón de la provincia de Castellón.

La naturaleza de estas calas hace que no existan los servicios propios de las playas más visitadas y que sean el lugar ideal para alejarse de estas. Además, su fondo marino acoge muchas especies de fauna marina y es ideal para practicar el submarinismo.

Están compuestas por roca, piedra y grava, con agua muy limpia, aunque son de acceso complicado y no tan accesibles como las playas de arena de los pueblos vecinos. Una de las zonas más interesantes está al pie de la Torre Badum, una de las muchas torres de vigilancia que se edificaron a partir del siglo XV para evitar los ataques piratas provenientes del Magreb. En esta zona salen al mar numerosos manantiales de agua dulce, además de contar con la frondosa vegetación de la Sierra de Irta, en la que se enmarcan estas calas.

Pequeñas calas de roca muy tranquilas y de aguas transparentes que se extienden a lo largo de tres kilómetros de litoral virgen con un entorno marcado por la belleza del paraje natural de la Sierra de Irta.

Los amantes de la costa virgen encontrarán al sur de Peñíscola, varias calas de piedra y grava, con agua muy limpia y excelentes fondos para bucear y pescar. El punto más atractivo se localiza a los pies de Torre Badum, lugar en el que emergen del fondo del mar numerosos manantiales de agua dulce. El entorno es paradisíaco y los arbustos, el romero y las plantas olorosas incrementan el encanto de estas pequeñas calas que se suceden a los pies de la impresionante y escarpada Sierra de Irta.

Certificada : ISO 9001, ISO 14001.